Hola qué tal apreciados lectores, hoy les quiero hablar del Israel de Dios, ese Israel que se levantó con la resurrección de Jesús el Cristo.
Pero para ello es necesario dar un repaso de cómo nace Israel como nación y como luego trasciende Israel de ser una nación a ser el Israel de Dios que es más grande que una nación.
El pueblo de Israel nace con el patriarca Abraham, Dios llama a este hombre, le pide que salga de su familia y le da una hermosa promesa:
Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra (Génesis 12:1-3).
En unos capítulos más adelante, Dios le confirma la promesa a Abraham de multiplicar su descendencia:
«Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo; de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos. En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz». (Génesis 22:16-18).
El apóstol pablo nos enseña que la promesa hecha a Abraham fue dada por medio de la fe y no por medio de la ley (Romanos 4:13).
A este pueblo llamado Israel, que salió de los lomos de Abraham, a lo largo del Antiguo Testamento, Dios les dio la promesa del Cristo, el redentor que vendría a la existencia para redimir y salvar a su pueblo.
Sin embargo en el momento que Jesús Cristo viene a la existencia, este pueblo no lo recibió y rechazó a su salvador (Juan 1:11-13).
Israel se desvió y se apartó totalmente de Dios. (Romanos 9:1-4).
El apóstol Pablo se refiere al pueblo de Israel, como «el Israel según la carne». (1 Corintios 10:18).
Pues el mismo Pablo dice que no es judío el que lo es exteriormente, sino el que lo es internamente, es decir del corazón. (Romanos 2:28-29).
La escritura establece en Romanos 3:22-23 que no hay diferencia, tanto judíos como gentiles habíamos pecado.
Nosotros que antes éramos gentiles estábamos sin Dios, sin Cristo y sin esperanzas. (Efesios 2:11-13).
Pero ahora en Cristo Jesús que es la simiente de Abraham (Gálatas 3:8, 16), nosotros los que hemos creído en Jesús como el hijo de Dios, los que estamos en Jesús pertenecemos por medio de la fe a la familia de Abraham. (Gálatas 3:29).
Y de ambos pueblos hizo uno, abolió en su carne la ley, un solo hombre y nos reconcilió por medio de su sangre con Dios. (Efesios 2:13-17).
En Cristo Jesús, ahora somos un solo pueblo, un solo cuerpo. Ya no dos pueblos. (Efesios 2;18-22).
En Gálatas 4:21-31 Pablo hace una alegoría de Sara y Agar y por medio de ellas nos explica el estado actual de Israel y su condición espiritual.
Pablo es más específico en Gálatas 6:15-16 donde demuestra que El Israel de Dios no es el Israel según la carne. Dicho de otra manera, el Israel de Dios no se limita a una nación específica.
El Israel de Dios es todo aquel de todas las naciones del mundo que cree en Jesús Cristo como el hijo de Dios, que cree en el reino venidero y que obedecen sus enseñanzas. (Hebreos 5:8-9) (Juan 12:47-50).
Cualquier duda o pregunta en relación en este tema, háganoslo saber, que con gusto le atenderemos.
"Gracia y paz le sean multiplicadas, en el conocimiento de Dios y de nuestro señor Jesús" (2 Pedro 1:2).