CRISTO EN FORMA DE DIOS

Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,  sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. (Filipenses 2:5-8).

La mayoría de los asistentes a las iglesias, leen este pasaje desde la lectura condicionada que les han impuesto, donde les enseñan que Pablo estaba hablando de Jesús desde una perspectiva preexistente. ¿Será que Pablo quería enseñar eso? ¿Podía Pablo creer en algo que se creó cuatro siglos después de Jesús y los apóstoles?

Si leyéramos todo el pasaje en su contexto, nos daríamos cuenta que la exhortación de Pablo a los cristianos en Filipenses 2 es a tener el mismo sentir que también estaba en Cristo Jesús: «Haya, pues en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús».

Y el versículo que muchos usan para afirmar que Pablo dijo que Jesús era Dios hecho hombre, es donde dice: el cual, siendo en forma de Dios.

Pensar que Pablo ahí está diciendo que Jesús es Dios, es torcer totalmente la doctrina apostólica, ya que ese mismo Pablo dice en 1 Corintios 8:6: «Para nosotros los cristianos, no hay más que un solo Dios: El Padre». Si Pablo hubiera sabido de una trinidad o hubiera querido decir que Jesús es Dios también, lo hubiera incluido, pero Pablo es bien claro cuando señala que ese único Dios verdadero es solo EL PADRE (No el hijo).

Entonces, ¿qué significa la expresión: En forma de Dios? bien, el mismo Pablo nos dice que Jesús no estimó el ser igual a Dios. Es decir, Jesús no quiso igualarse a Dios. A como lo igualan las personas que creen en el dogma católico de la Trinidad.

Ahora bien, dándole una explicación más amplia, nos es necesario saber que así como Moisés fue mediador del primer pacto, nuestro señor Jesús es mediador del nuevo pacto:

«A Jesús el mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel». (Hebreos 12:24).

Por lo tanto Jesús es mediador entre Dios y los hombres: «Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, el hombre Jesús Cristo». (1 Timoteo 2:5).

Un mediador es alguien a quien Dios constituye su representante, así como Moisés fue mediador del primer pacto y Dios lo constituyó «Dios» delante de Aarón y delante de Faraón, leamos:

«Y él hablará por ti al pueblo; él te será a ti en lugar de tu boca, y tú serás para él en lugar de Dios». (Éxodo 4:16).

«Jehová dijo a Moisés: Mira, yo te he constituido Dios para Faraón, y tu hermano Aarón será tu profeta». (Éxodo 7:1).

En ese momento Moisés estaba siendo en forma de Dios ¿Significa eso que Moisés era literalmente el Dios todopoderoso? Considero que todos estarán de acuerdo conmigo en responder que definitivamente no. Pues lo que Dios le dijo a Moisés es: Ante Faraón tú serás mi representante, y voy a permitir que actúes en mi lugar ante el Faraón. Y no por eso Moisés era el Dios literalmente hablando, sino su representante.

Si eso no le cuesta entenderlo, querido lector, tampoco debería ser difícil para usted entender que el hombre Jesús es el representante de Dios, el hombre que Dios ha escogido para llevar acabo su plan.

Jesús fue ungido con poder, por ese único Dios verdadero, era Dios quien sanaba a través del hombre Jesús. (Hechos 2:22).

En pleno entendimiento de que Dios había constituido señor Cristo a Jesús, y que Jesús es el representante de Dios delante de los hombres, es que el apóstol Pablo afirma que Jesús el Cristo es en forma de Dios. Pero también nos dice ahí mismo que Jesús no quiso igualarse a Dios.

Decir que Jesús es en forma de Dios es decir lo mismo que Dios le dijo a Moisés: «Te he constituido Dios para Faraón». Esto nos enseña que en forma de Dios es en la posición privilegiada que Dios puso a Jesús, a la cual Jesús no quiso aferrarse, sino que se despojó de esa posición y tomó forma de siervo. Veamos las palabras que usa el apóstol para contrastar las dos posiciones, primero: Forma de Dios y luego forma de siervo. Lo cual nos enseña que de lo que está hablando el apóstol es de la posición, del estatus que Jesús tomó.

Y la exhortación apostólica aquí para nosotros los cristianos es que tengamos la misma humildad y obediencia que tuvo Jesús, que siendo el varón aprobado por Dios, que siendo en forma de Dios (representante de Dios), no se aferró a esa posición, sino que se despojó de ese estatus y siendo hombre, tomó forma (condición) de siervo, y estando en esa posición de siervo, se humilló así mismo, fue obediente a su Dios y Padre hasta la muerte, incluso hasta la muerte más despiadada y humillante.

Por eso Dios hablando de Jesús dice: «He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi espíritu; él traerá justicia a las naciones». (Isaías 42:1).

También dice de Jesús: «Ahora pues, dice Jehová, el que me formó desde el vientre para ser su siervo, para hacer volver a él a Jacob y para congregarle a Israel (porque estimado seré en los ojos de Israel, y el Dios mío será mi fuerza); dice: Poco es para mí que tú seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob, y para que restaures el remanente de Israel; también te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra». (Isaías 49:5-6), comparar con Lucas 2:29-32 y Hechos 26:23.

Y en otro texto dice: «He aquí que mi siervo será prosperado, será engrandecido y exaltado, y será puesto muy en alto». (Isaías 52:13).

Por eso, el apóstol Pablo dice que por la obediencia de Jesús, Dios lo exaltó hasta lo sumo y le ha dado un nombre (autoridad), que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesús es el señor Cristo, para gloria de Dios Padre (quien lo ha escogido) (Filipenses 2:9-11).

Notaron como leyendo en contexto las cosas se aclaran sin tener que forzar los textos. Y para concluir, Jesús jamás afirmó ser Dios mismo, al contrario, siempre estuvo y está sujeto a la voluntad de su Padre, el único Dios verdadero.

Así que, queda claro el pasaje de Filipenses 2:5-11. Y ahora, usted apreciado lector, sí puede ver que en el versículo 5 Pablo no se refiere a un Dios hijo preexistente, sino más bien al Cristo humano, al hombre obediente a su Dios, al hombre que Dios aprobó y ha escogido para gobernar el mundo en la Era venidera.

Este es uno de varios artículos que su servidor estará compartiendo con ustedes, en relación a los versículos sacados de contextos que muchos usan para afirmar algo que no enseña la Biblia. Gracias por su amable atención.

«Cualquiera que pretenda avanzar más allá de lo que Cristo enseñó, no tiene a Dios; pero el que permanece en esta sana doctrina, tiene al Padre y también a su hijo» (2 Juan 1:9).

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